Cuando era pequeño no había tablets y los móviles eran bastante simples, así que una forma de entretenerse en casa, además de las consolas (eso si existía pero requería que tus padres no estuvieran viendo la tv) eran los libros de buscar a Wally. Era la cuadratura del circulo, unas páginas con dibujos podían entretener horas, sin necesidad ni siquiera de enchufarlo a nada. Raro será que no sepáis que tipos de libro hablo, pero por si acaso, eran unos publicaciones que se titulaban ¿Dónde está Wally?, y a continuación pues una línea escénica como: ¿Dónde está Wally en el tiempo?, ¿Dónde está Wally en Hollywood?, etc. algo similar a Teo. En en el interior había como mucho una docena de páginas dobles a todo color, repletas de personajes y escenas abarrotadas de detalle, y entre todo ese batiburrillo debías encontrar un hipster que lleva un jersey del Atleti.

El susodicho Wally
Escena de uno de los libros, o la Mar Bella durante el Circuit

Con los años me di cuenta que las ilustraciones llenas de detalles, diferentes elementos, y multitud de acciones, me fascinaban, no era tanto buscar a Wally sino el hecho de ver que hacían el resto de personajes que aparecían, las decenas de microescenas que habían dentro de la ilustración general. Esto es algo que hace muy bien el señor Martin Handford en estos libros. A día de hoy hay un par de autores que también me fascinan por esta misma razón, como por ejemplo el estudio IC4 afincado en Japón, que también se caracteriza por este estilo de multitud de historias dentro de un dibujo. Suelen ser ciudades abarrotadas, lugares donde ocurren multitud de cosas que pueden diferenciarse claramente, y donde todos los minipersonajes han sido dibujados con la misma importancia, de hecho dentro de su página podéis ver cuán lujo de detalle se aprecia haciendo zoom.

Publicidad para Ducati, del IC4 Studio

Otro estudio que me encanta ya no solo por el tema en cuestión que estamos tratando sino por su uso del píxel del que soy un enamorado (eso será tema de otro post) es eBoy un estudio oriundo de Berlín y que ha colonizado también Vancouver. Sus obras son realmente detalladas a tal punto que te enamoran y te entretienen horas, como pasaba con los libros de Wally. De sus obras, las que más me gustan son las que representan ciudades reales como San Francisco, Londres o Marsella, ellos las llaman pixoramas.

Marsella según eBoy

Cada personaje es participante de alguna acción, cada uno con su historia. Confieso que tuve el pixorama de Marsella durante mucho tiempo como fondo de pantalla, y durante meses iba descubriendo sin querer alguna escena nueva que no había visto antes, o algún personaje nuevo, o me quedaba embobado recorriendo el paisaje píxel a píxel. De eBoy volveré a hablar cuando tratemos el tema pixel art.

Mi aspiración es algún día crear obras de semejante estilo, que sé que son laboriosas (creo que leí que los chicos de eBoy tardaban como 6 meses en cada una) pero si ya es gratificante y entretenido contemplarlas, tiene que ser aún más divertido hacerlas.

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